miércoles, 9 de abril de 2008

INVESTIGACION PROCESO ELECTORAL - CIDCA 1997/1998,

PROCESO ELECTORAL REGIONAL DE LA COSTA CARIBE NICARAGUENSE

(Resumen Ejecutivo)

Introducción.

Esta investigación sobre el "Proceso Electoral Regional de la Costa Caribe Nicaragüense", fue efectuada por el Grupo Consultor No Sabe/No Responde (NS/NR) para el Centro de Investigaciones y Documentación de la Costa Atlántica (CIDCA), contando con el financiamiento de DANIDA. Fue realizada entre noviembre de 1997 y abril de 1998 de cara a las elecciones regionales efectuadas el 1o. de marzo de 1998. Este informe es un resumen ejecutivo del trabajo completo.

Al despunte del nuevo milenio: ¿la autonomía será un signo alentador de tiempos inéditos y prometedores de aceptación de diferencias, salvaguarda de lo étnico y contención del desbastador progreso sobre las escasas reservas naturales? o ¿la Costa Caribe Nicaragüense estará para entonces condenada a su extinción, diluida su multietnicidad por una migración mestiza de altas proporciones y homogenizada a los patrones del Pacífico?

No Sabe/ No Responde circunscribió el ámbito temático a cuatro ejes claves en la exploración de las preferencias electorales y la realidad política de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe, que organizan en capítulos el presente Informe y resumen:

· Panorama General del Contexto Electoral

· Proceso Electoral

· Preferencias Políticas y Comportamiento Electoral

· Autonomía y Gobiernos Regionales

La variedad de métodos utilizados abarcó la investigación documental y bibliográfica, entrevistas estructuradas a líderes urbanos de las cabeceras regionales, seminarios - focus groups en 3 centros poblacionales de la RAAN (dos comunidades indígenas y un centro minero de población mestiza) y una encuesta aleatoria estratificada de preferencias electorales en las áreas urbanas de ambas cabeceras regionales (Bilwi y Bluefields) como también de un centro minero (Rosita).

Los seminarios- focus groups se realizaron tanto en la etapa pre como postelectoral con nuevos instrumentos adaptados al nuevo panorama político y orientados a una evaluación de los resultados electorales.

I. PANORAMA GENERAL DE LAS ELECCIONES EN

LA COSTA CARIBE DE NICARAGUA

Espacialmente, las elecciones incluyeron a dos regiones autónomas, la sur o RAAS y la norte o RAAN, comprendiendo 14 municipios (6 municipios en la RAAN y 8 en la RAAS), a 151,141 electores con documento de votación (ciudadanos de 16 años en adelante), a 335 comunidades indígenas extendidas en el litoral norte, disponiéndose de 683 juntas receptoras de votos (JRV), de las cuales 389 funcionaron en el Atlántico Norte y 294 en el Sur), ubicadas en 30 circunscripciones electorales (15 por cada región), para elegir a 90 concejales (45 por cada región) y que adicionalmente contó con unos 1,000 observadores nacionales e internacionales que vigilaron las elecciones.

En conjunto, las dos regiones autónomas participaron en la palestra política costeña con un total de 18 entidades (13 en la RAAS y 14 en la RAAN) de las cuales: 6 constituían partidos políticos nacionales encabezados por el bipartidismo PLC/FSLN, sólo una entidad se conformó y presentó como alianza (la Alianza Costeña), 4 entidades más comparecieron en calidad de partidos regionales, de los cuales sólo un partido estuvo presente en ambas regiones, el PIM, más 7 asociaciones por subscripción popular, siendo la única coincidente en ambas regiones YATAMA.

La actuación político electoral de los distintos participantes en esta campaña, certificó el uso continuado de prácticas anacrónicas y poco concordantes con una modernización política en orden a: atavismos como el caudillismo, la fusión Estado-partido, las regalías, la venalidad de funcionarios estatales, las promesas demagógicas, la inactualidad de los discursos que recurren de amparo a viejos fantasmas, ya sea amenazando con el retorno del sandinismo o del somocismo, prometiendo -¡un siglo después de Zelaya!- la reincorporación plena de la Costa Atlántica a Nicaragua, o su opuesto, la separación y hasta el retorno del otrora reino mískito al viejo protectorado inglés.

Lo nacional, lo global y lo étnico, el progreso, las viejas tradiciones y los límites ecológicos, no acaban de armonizarse en ese mosaico cultural, político y económico que representa en la actualidad la Costa Caribe nicaragüense.

Fuera del dominante bipartidismo PLC/FSLN, enojoso para algunos y para nadie una sorpresa, pero una realidad que se impuso desde el inicio, las grandes sorpresas vinieron inéditamente del propio electorado, del Consejo de Ancianos y del Partido Indígena Multiétnico (PIM).

II. PROCESO ELECTORAL

En este capítulo analizamos las percepciones de las comunidades étnicas, de los principales líderes regionales, así como de la población votante respecto a la transparencia del proceso electoral, la confianza en las autoridades electorales, la influencia de la iglesia y del narcotráfico y cómo repercutieron en el proceso electoral.

1- La imagen y percepción que salta de este proceso de elección de autoridades regionales en la Costa Caribe Nicaragüense es que no fueron ni transparentes, ni limpias y que los contendientes no participaron en igualdad de condiciones.

Muchos son los argumentos y ejemplos existentes, entre otros, abuso de los bienes del Estado, incongruencias entre Padrón preliminar y definitivo, inactividad del CSE ante las demandas presentadas, ineficiente coordinación entre la oficina del Consejo Regional Electoral y la oficina de Cedulación, incapacidad del Consejo Regional Electoral de atender a todas las comunidades facilitándose de esta manera desórdenes en la votación, proselitismo el día de las votaciones e incongruencias en las actas de cierre.

2.- Queda en el ambiente una duda respecto al impacto real de la campaña cívica, su preparación, diseño y gerencia. ¿En qué contribuyó este dinero invertido?. ¿Cuál fue el cambio de información, conocimiento, actitud y comportamiento alcanzado?. ¿En relación a que línea de base e indicadores los gerentes sociales de esta campaña van a evaluar su eficacia?. ¿Cuáles fueron las mediaciones presentes para que la población costeña no asistiera a ejercer el voto –según lo esperado como finalidad de la campaña cívica- sino todo lo contrario elevara el índice de abstencionismo?.

3.- Finalmente, todo parece indicar que la Iglesia Morava no tuvo en este proceso una fuerte incidencia a diferencia de otros momentos trascendentales para la sociedad costeña. Y que el narcotráfico, aunque es percibido como un mal social que se está expandiendo, no se tiene certeza hasta dónde ha penetrado a los actores políticos, en consecuencia, se duda que haya tenido incidencia en el proceso electoral.

  1. PREFERENCIA y COMPORTAMIENTO ELECTORAL

En términos generales, la orientación del voto, como aspecto dominante mostrado por el estudio, estuvo influenciado por las regalías, obras de progreso, por los partidos y candidatos antes que por programas.

En las comunidades, a través de los focus groups efectuados antes de los comicios, encontramos un rechazo mayoritario acerca de la orientación del voto por las regalías. Aunque, algunos, como los mískitos y los mayanganas, dijeron que aceptarían los regalos sin comprometer su voto. Encontramos también que las preferencias de mestizos y miskitos era por partidos y candidatos, mientras los mayangnas se inclinaban más por candidatos, coherente con la unidad de este pueblo, que hasta ahora se ve amenazada por los partidos políticos, y su lucha por tener presencia en los Consejos Regionales.

Con la encuesta que se ejecutó en los cascos urbanos, encontramos tendencias parecidas a la de los seminarios. El 34% de la población afirmó que a la hora de elegir por quién votar, lo que más llamaba su atención era el candidato que se postulara para las elecciones. El programa o plan que presentarían llamó la atención a alguna gente en la RAAS (16.7%), más no tanto para la de la RAAN donde menos del 10% lo señaló.

Es una idea entre nosotros que las regalías y obras de progreso realmente surtieron efecto. Pero, desde el punto de vista de los electores, fue sólo una oportunidad que aprovecharon. A esta lógica la llegamos a nombrar como la racionalidad de "vaca sí, voto no". En cuanto a los otros factores, la orientación del voto estuvo marcada por los partidos y por los candidatos.

3.1 Abstencionismo :¿apatía o conciencia?

El abstencionismo, por su parte, requiere una reflexión especial. Las elecciones en la Costa Atlántica son un mecanismo típico de las democracias occidentales que debe ser valorada con el instrumental propio de su cosmovisión. Son una forma de elegir representantes por medio del voto "universal, igual, directo, libre y secreto". Pero, nunca hay que olvidar, que una buena parte de los electores son actores no occidentales. Esta sola situación puede poner en riesgo muchas categorías que usamos para analizar el fenómeno. De tal manera que se deben tomar en cuenta las características culturales de estos escenarios.

Por ejemplo, en los seminarios, un representante miskito de una comunidad de Waspán , manifestó que en las elecciones regionales de 1994 toda la comunidad se reunió para decidir por quién votar. Pero, en ese mismo seminario, otro miembro de la misma comunidad dijo que el voto era individual y secreto. Y logramos investigar que efectuaron votos comunitarios, también, en las elecciones de 1998. Estos últimos para negociar con los candidatos su apoyo, pero donde se notó respeto por el voto individual.. Esa es una de las grandes contradicciones. Un voto que se movió entre la concepción de individuo y la de comunidad. Entre la racionalidad moderna y la tradición propia.

Las razones del abstencionismo consciente o voluntario, son las que principalmente nos interesan explicar. Veamos algunas consideraciones.

En primer lugar, nadie esperaba las altas tasas de abstención técnica o consciente de la población apta para votar. Prácticamente la mitad de la población costeña no votó. Lo curioso es que inmediatamente antes de la campaña electoral sí hubo voces de distintas fuentes que alertaron sobra la alta abstención. Sin embargo, la vorágine de las elecciones cubrió los ojos de los más lúcidos ante el torbellino propagandístico y político de los más interesados.

Viendo los resultados de las elecciones regionales anteriores se nota una curva ascendente pequeña, pero significativa, de las abstenciones

CUADRO No. 1

Abstenciones sobre total de inscritos

en las Regiones (1990-1998)

REGION

RAAN (%)

RAAS (%)

Abstenciones (1990)

21.8

21.2

Abstenciones (1994)

25.5

26.6

Abstenciones (1998)

43.4

42.4

Fuente: CSE

Casi era de rigor para cualquier analista deducir como hipótesis fuerte una alta abstención esperable en las elecciones de marzo de 1998, con sólo seguir la curva. De hecho, incluso, así lo sospecharon algunos organismos no gubernamentales como Etica y Transparencia en sus primeros informes e IPADE en su encuesta de Julio de 1997. Pero después, y víctimas de la creencia de la mayoría de los líderes de opinión, se esfumó la idea inicial de un abstencionismo serio de la población atlántica con sus elecciones autonómicas. Ahora, como se dice, los resultados desde el ángulo del desenlace sólo sirven para una ingeniería ex-post que debe servir para encontrar las bifurcaciones del camino equivocado.

A partir de la abstención, han nacido varias conjeturas:

· Se cree que la abstención es un rechazo de una buena parte de los costeños a todo el sistema electoral y de paso a todos los partidos y organizaciones que participaron en los comicios.

· No se podrá saber con exactitud, hasta después de cierto tiempo, si es que la abstención respondió también a alguna señal de otros organismos como el Consejo de Ancianos o pesó mucho la mecánica compleja y un cierto caos administrativo de los Consejos Electorales Regionales que sembró desorden e incertidumbre en los votantes.

· O si asistimos a una suerte de regreso de la mayor parte de las comunidades a sus viejos mecanismos de elegir a sus representantes, como creyó la gran parte de los delegados a la Asamblea del Consejo de Ancianos al no entender por qué iban a votar otra vez en marzo si ya habían elegido a sus autoridades en los últimos días de febrero. ¿Por qué elegir a dos representantes ?

A como haya sido, lo cierto es que los concejales electos no serán tan representativos como debieran. La Costa Atlántica de Nicaragua está a la par ahora de lo que sufren la mayoría de los países democráticos del mundo: la apatía ciudadana, aunque por sus características no creemos que tal reacción sea necesariamente negativa, si la entendemos como un fortalecimiento de sus organizaciones tradicionales. Es el gran dilema de sus actores.

3.2 Partidos/agrupaciones regionales vs. partidos nacionales

Logramos determinar tres aspectos de relieve:

· La preferencia por los partidos nacionales se confirmó con las elecciones. Sí estimábamos que los partidos/agrupaciones regionales saldrían menos favorecidos de lo que realmente fueron.

· Muchos informantes, al inicio, nos manifestaron muchas razones sobre el rechazo de los costeños a sus propias organizaciones, sobresaliendo, entre ellas, la corrupción, traición y el desconocimiento de los intereses de su propio pueblo.

· Sólo el Consejo de Ancianos, que no participó en las elecciones y no se pronunció oficialmente sobre su preferencia, obtuvo un reconocimiento explícito por los entrevistados y por las comunidades. Sin duda, su prestigio le significaron muchas demandas y la participación en la política regional y nacional.

3.3 Resultados electorales

CUADRO No 2.

RESULTADOS OFICIALES DE LAS ELECCIONES EN

LAS REGIONES AUTONOMAS DE NICARAGUA EN MARZO DE 1998.

REGION/PARTIDO

PLC

FSLN

PIM

PAMUC

AC

YATAMA

OTROS

RAAN

22,821

14,255

322

1,319

371

5,588

1,909

RAAS

18,286

7,311

3,425

--

1,257

1,529

2,967

VOTOS VALIDOS

1,319

Fuente: CSE (1998)

Lo primero que debe decirse, sin cortapisas, es que el PLC ganó en términos de votos y en términos de concejales en ambas regiones. En la RAAS, del total de votos válidos (34,775), obtuvo un poco más de la mitad y en la RAAN (46,585) un poco menos (véase cuadro No 2). Ganó el PLC en ambas regiones, en efecto, pero también fueron sorpresas el PIM en la RAAS que se configuró como tercera fuerza y YATAMA en la RAAN que superó los cálculos con más de 5,500 votos. El PAMUC resultó ser también una fuerza pujante en la RAAN.

El FSLN, por su parte, se posicionó, con más debilidad que las elecciones anteriores, como una segunda fuerza en la RAAN donde obtuvo un poco más de la mitad de los votos que obtuvo el PLC y en la RAAS un poco menos (Ver Cuadro No 2). En ambas regiones, la tercera fuerza detrás del FSLN, con un poco menos de la mitad de sus votos, fueron el PIM para la RAAS y YATAMA para la RAAN.

Se parte de un análisis de los votos sólo para ver la reacción de los votantes de cara a la oferta política. Por ejemplo, en las circunscripciones 1 a la 5 de la RAAS (que representa el casco urbano de Bluefields) hubo un virtual empate técnico entre el PLC y el FSLN y es ahí donde obtuvo la mayor parte de los votos el PIM.

Del mismo modo, en las circunscripciones 7 y 8 de la RAAN (casco urbano de Bilwi) se observó una tendencia igual de empate entre el FSLN y el PLC. Pero, en verdad, el reflejo de las preferencias no es tan matemático. Y se debe al sistema de escogencia de los concejales que se efectuó de un doble modo: por cociente electoral y por residuos. Este último permitió a algunos partidos pequeños obtener uno o dos concejales y a los partidos grandes perder o ganar uno.

En términos políticos siempre es preferible construir escenarios a partir más bien del número de concejales obtenidos por las fuerzas contendientes (ver Cuadro No 3 y No 4), que de hecho son las que se verán las caras en los Consejos Regionales Autónomos, que por el número de los votos propiamente dichos. En este sentido, son más interesantes las comparaciones con las elecciones anteriores, también, para ver el dibujo de las fuerzas en los Consejos Regionales

CUADRO No 3

DISTRIBUCION DE ESCANOS POR ANOS Y REGIONES

ANO

1990

RAAN RAAS

1994

RAAN RAAS

1998

RAAN RAAS

FSLN

21 18

19 14

13 12

PLC

* *

19 18

24 20

YATAMA

22 5

7 5

8 4

Fuente: CSE (1990-1998)

* era parte integrante de la alianza UNO.

En términos comparativos, YATAMA mantuvo su número de concejales con respecto a la elección anterior, aunque el que ganó en la RAAN lo perdió en la RAAS. De cara a 1990, su descenso sigue siendo dramático. En cambio, el FSLN va en descenso continuo. Esta vez pierde en ambas regiones, y se aleja más con respecto a los que tenía en 1990. El PLC, por su parte, de venir diluido como miembro de alianza de la UNO en 1990, sube su perfil sin ser espectacular.

CUADRO No 4

DISTRIBUCION DE ESCAÑOS OFICIALES EN LAS REGIONES AUTONOMAS DE NICARAGUA A RAIZ DE LAS ELECCIONES EN MARZO DE 1998.

REGION/PARTIDO

PLC

FSLN

AC

PIM

YATAMA

TOTAL

RAAN

24

13

--

--

8

45

RAAS

20

12

2

7

4

45

ESCAÑOS TOTALES

44

25

2

7

12

90

Fuente: CSE (1998)

En el cuadro No 4, nótese la presencia de AC en la RAAS que obtiene dos concejales por votos residuales y del PIM mismo que hará más interesante el rejuego político con la participación de tres fuerzas regionales frente a dos partidos nacionales y todas las ricas combinaciones que imponga el desarrollo de la lucha política en todo lo que va de 1998 hasta el 2002.

En la RAAN, aún partiendo que el FSLN o YATAMA se alían entre sí por cualquier motivo, no obtendrían mayoría simple frente a la ventaja del PLC, quien por cierto ya determinó la composición de su Junta Directiva, lo que le hará depender en sus estrategias de cómo se tejen las alianzas en la RAAS. En esta última, la persecución judicial del máximo dirigente del PIM y ex-gobernador mantuvo consecuencias políticas por la posibilidad de encabezar un seguro bloque antiPLC y hacerse reelegir como gobernador de nuevo, pero el PLC logró imponer su candidato.

3.4 A MANERA DE CIERRE

· Los costeños votaron por un antisandinismo que se vio reforzado por las visitas del presidente y su comitiva, las regalías y las obras de progreso. Además, el voto en muchos casos fue comunitario y las comunidades negociaron directamente con el candidato.

· El PLC no ganó arrasadoramente. La victoria del PLC fue significativa pero hay que relativizarla. En la RAAN obtuvo mayoría y en la RAAS mucho menos.

· El electorado del FSLN era estable. Pero lo que observamos es que las abstenciones pudieron venir de los sandinistas por los candidatos que presentaron, tanto como por los escasos recursos con los que contaron asi como el bajo apoyo de las estructuras dirigenciales nacionales. El electorado no cambió de opción sino que se abstuvo por razones técnicas y políticas. La abstención favoreció al PLC.

· Los partidos regionales no pudieron restarle votos al PLC en la RAAN. En cambio, en la RAAS, sí lo hicieron. Las razones que apuntamos son entre otras: una campaña aplastante que desmotivó al electorado regional a desperdiciar su voto; estaban en desacuerdo con los candidatos propuestos; el uso de un viejo discurso recurrente y de campaña; la irregularidades del Consejo Electoral Regional y, por último, la alianza FSLN/PLC en 1996 que llevó a recomponer el Gobierno Regional.

· Se nos cayó la idea que el Camino Cristiano Nicaragüense obtendría un tercer lugar. Sobrevaloramos al CCN por el papel que venía de jugar en las elecciones nacionales. YATAMA en la RAAN mejoró ligeramente manteniendo su posición por encima de las expectativas de la población. El PIM, en la RAAS, en cambio, se presentó como una tercera fuerza pujante, entrevista por nuestra encuesta.

· La posible y esperada alianza entre el FSLN y los partidos pequeños antiPLC sólo se presentó ocasionalmente. En realidad se lanzaron a campañas individuales.

· Sobre la fragmentación y atomización de los partidos pequeños replanteamos el asunto. La fragmentación es más bien una diversidad. En rigor, los votos desperdiciados, es decir votos a fuerzas verdaderamente sin peso, fueron relativamente bajos. No hay una hegemonía entre los partidos regionales. La gente no vota por ellos porque el sistema electoral no los favorece. Además de su propia crisis de liderazgo, existe un divorcio entre el marco jurídico de la Autonomía y la concepción que tienen las comunidades.

IV. AUTONOMÍA Y GOBERNABILIDAD EN EL CONTEXTO ELECTORAL

Acabamos de presenciar las terceras elecciones regionales, en los que hubieron tres resultados impactantes, que pueden tener implicaciones para el futuro de la Autonomía:

· la mayoría de votos que obtuvo el partido que detenta el poder central

· un abstencionismo del 50% de los electores, del cual aproximadamente un 30% se debe a un ‘abstencionismo consciente’

· la movilización del Consejo de Ancianos que inició una semana antes del cierre de campaña con una asamblea en la que demostró una impresionante capacidad de convocatoria y una disposición a tomar iniciativas con el fin de hacer cumplir las demandas de las comunidades indígenas.

Ante los resultados electorales, el papel del Gobierno Central y la irrupción en el escenario político regional del Consejo de Ancianos, da lugar a diferentes lecturas posibles, que nos interesa diferenciar por grupo étnico.

Para los Mískitos, los resultados electorales no tienen ningún impacto sobre la Autonomía, porque la Autonomía y el Gobierno son dos cosas totalmente distintas:

‘El PLC es un gobierno y la Autonomía es otra cosa. No importa quién haya ganado. La Autonomía es de los indígenas y no del gobierno. El reclamo por nuestra propiedad se mantendrá. Como etnia/nación no somos dos o tres. Estamos luchando por nuestros derechos.’

En este sentido también diferencian muy claramente el papel del Consejo de Ancianos (que es defender sus derechos) y el del Gobierno (que es ‘gobernar’):

‘Los gobiernos ganen o no, son electos por el pueblo. Tienen su propio poder porque están en el gobierno. La Asamblea del Consejo de Ancianos es diferente de la política del gobierno y es diferente de la autonomía, el gobierno está allí para poder gobernar, la Asamblea para reivindicar nuestros derechos.’

El Consejo de Ancianos se ve como una forma de encauzar y fortalecer su lucha. Muchos quisieran apoyar a algún partido indígena, pero éstos están divididos. Yátama fue una alternativa, pero los traicionó, y se fraccionó por culpa de sus dirigentes (Brooklin y Fagoth).

Ningún gobierno ha hecho algo por la Autonomía, ‘ponemos uno y no funciona, ponemos otro y lo mismo’, sin embargo, ven su lucha como algo permanente. Algunos plantean que el gobierno pretenderá acabar con la autonomía pero el riesgo que corre es ‘perderlo todo en las próximas elecciones porque nadie votará por él’.

Se ve pues, que la Autonomía se percibe como un proceso largo que depende más de la persistencia de su lucha, que de la voluntad política de algún gobierno. En este sentido, el abstencionismo no se concibe una amenaza a la autonomía, sino como una decisión individual a la que cada quien tiene derecho. En todo caso sería una señal de protesta ante los partidos políticos y las autoridades regionales. Lo importante para ellos es que estén unidos para apoyar al Consejo de Ancianos.

Los Mayangnas mantuvieron un intenso debate sobre la situación y las perspectivas de la Autonomía en la cual hubo distintas posiciones: algunos plantearon claramente que el resultado electoral es desfavorable para la Autonomía. Otros plantearon que el Presidente efectivamente no la apoyará, pero están a la expectativa de conocer la actitud de las nuevas autoridades regionales, ya que en fin de cuentas su existencia se la deben a la Autonomía. Por tanto la obligación de los concejales es respetarla.

Sobre el Consejo de Ancianos no se insistió, dado que ya habían manifestado que para ellos no representa ninguna alternativa, y que no lo apoyarían porque está dirigido por los Mískitos.

A diferencia de los Mískitos, sí establecen una relación entre la Autonomía y el Gobierno Regional, aunque también manifiestan que independientemente de todo, ellos seguirán luchando. Sobre los que se abstuvieron en las elecciones solo comentaron que mostraron falta de confianza en la Autonomía, pero no le atribuyen consecuencias.

El consenso entre los mestizos fue que los resultados electorales ponen en peligro la Autonomía: "La intención de Alemán es desaparecer la Autonomía". Creen que si la población se hubiera percatado del peligro, hubiera votado diferente.

La movilización del Consejo de Ancianos, en este contexto, se ve como una iniciativa muy positiva de construir una fuerza regional, que abre nuevas perspectivas para contrarrestar las tendencias hacia la centralización. Le atribuyen un papel importante en el proceso de autonomía y que puede encontrar apoyo de la población, si presiona al gobierno regional en el marco de la Ley de Autonomía.

A diferencia de los miskitos y su Consejo de Ancianos Regional, los mestizos y mayangnas, no tienen iniciativas regionales que marquen alguna diferencia con la tendencia que impulsa el Gobierno Central. Sin embargo destacaron que hay cambios que para los mestizos es la apertura de espacios de reflexión que han hecho las ONGs en la población y para los mayangnas es sentir que tienen una mayor beligerancia para demandar sus derechos, sobre todo frente a los miskitos.

Mientras que los Mískitos y los Mayangnas tienen mucho más en común, en cuanto al lugar que ocupan en el proyecto de autonomía, están separados por fuertes barreras y resentimientos étnicos, que se manifiestan principalmente en los Mayangnas, como el grupo que históricamente se ha sentido subordinado.

4.1 A MANERA DE CIERRE

· La diversidad de perspectivas y expectativas relacionadas con la Autonomía, hacen más compleja la concretización de un proyecto regional. Sin embargo, a pesar de las diferentes concepciones, y de los pocos logros concretos que ha tenido la Autonomía, ésta se ha incorporado como un rasgo fuerte de la identidad costeña. La población le continúa otorgando un alto valor a la Autonomía.

· El ejercicio de gobierno regional se ha visto muy limitado por recortes presupuestarios, falta de experiencia de los propios líderes autóctonos, como por el sistemático desestímulo de los sucesivos gobiernos centrales. Por estos inconvenientes y limitaciones, sumadas a la falta de competencias y corrupción del liderazgo costeño, la población ha dejado de apostar al gobierno regional como instancia capaz de dar respuestas autónomas y apropiadas a las grandes demandas y esperanzas de las comunidades costeñas.

· Esa falta de capacidad demostrada por el gobierno regional para canalizar las demandas, ha desembocado en un problema de representatividad política y en un cuestionamiento serio al modelo legal e institucional de Autonomía que se ha implementado. Esto también está ligado a la falta de reconocimiento de las autoridades tradicionales, que se explica por la contradicción entre el modelo 'occidental' de democracia representativa, basada en los derechos individuales, y las formas de organización política de las comunidades indígenas basadas en una lógica comunitaria, inconcebible dentro de este modelo.

· La Autonomía sigue considerándose como respuesta a los grandes desafíos de la Costa Caribe. Sin embargo una parte de la población distinguió, para estas elecciones, entre sus problemas y expectativas inmediatas, y el proyecto de mediano y largo plazo que representa la Autonomía. A esto contribuyó el desencanto político existente, que el partido ganador logró contrarrestar al aparentar coherencia entre promesas de campaña y acciones. Hubo un 50% de la población que se abstuvo de votar, manifestando su descontento y escepticismo ante la institucionalidad política (partidos políticos, gobierno y consejo regional, elecciones)

· Durante el periodo electoral, la Autonomía fue un eje de campaña obligatorio de todos los partidos políticos, pero no necesariamente un elemento electoral que movilizara. Sin embargo, con la Asamblea del Consejo de Ancianos, quedó manifestada su capacidad movilizadora en el ámbito extraelectoral.

· La Autonomía en la Costa Caribe se está viendo dificultada por la mediatización del gobierno central, que no sólo anula la gestión local, sino que cuenta con un proyecto de debilitamiento y reversión de la autonomía a mediano plazo a favor de un esquema centralizado.

La estrategia para resolver el problema de la gobernabilidad desde las instancias centrales de poder consiste en la cooptación de las instancias regionales y una nueva Ley de Autonomía orientada a rebajar las pretensiones de derechos autonómicos, a fin de disponer libremente sobre las tierras y recursos naturales de la región. En consecuencia, las comunidades, no solamente se verían privadas de sus derechos, sino literalmente invadidas por el mercado y una población mestiza ligada a la explotación de los recursos.

Independientemente de las razones que hayan orientado el voto, y el sello de la relatividad que le impuso el abstencionismo a la victoria del PLC, el control que éste obtuvo sobre el Consejo Regional, representa una amenaza objetiva al futuro de la autonomía. El avance de la frontera agrícola y la necesidad de integración económica de Nicaragua al mercado internacional, ejerce una presión sobre la Costa Caribe como territorio ecológico ‘virgen’, que amenaza las tierras comunales y los recursos naturales de las comunidades. Hay una contradicción entre la intenciones integracionistas de Alemán y los derechos que reclaman las comunidades indígenas. El Consejo de Ancianos en este contexto es un fuerza dispuesta a contrarrestar estas intenciones, y las perspectivas de la Autonomía dependen en gran medida de su capacidad de movilización ante el proceso centralizador.